La atención selectiva consiste en la capacidad de mantener una actividad cognitiva frente a diferentes estímulos competitivos o distracciones externas o internas. Así pues, la atención selectiva es la capacidad de separar los estímulos relevantes de los que no lo son. Por ejemplo, cuando te diriges a una persona en una sala llena de gente solamente te fijas en ella. Esta modalidad permite ignorar detalles que, en ese momento, no son relevantes.
