La denominación «asociaciones empresariales» es la que figura en el texto constitucional aunque no resulte demasiado acertada. Mejor hubiera sido decir «asociaciones de empresarios», que indica quiénes se unen entre los forman la unidad autónoma que es la empresa. El vocablo «empleador»-que se utiliza en la O.I.T. -solo refleja una de las facetas de la compleja función del empresario y término «patronal», con su carga de autoritarismo, resultó inadecuado en el momento que se elaboró la Constitución.
