La pena de arresto de fin de semana quedó suprimida con la reforma del Código Penal operada por la L.O. 15/2003. El arresto de fin de semana no sólo estaba previsto como pena principal, sino, también, como posible sustituto de las penas de prisión de hasta dos años o de las multas impagadas. Sin embargo, su ejecución resultó frustrante por la falta de plazas en los centros penitenciarios en el partido judicial de residencia del penado y por la consiguiente necesidad de desplazamientos.
