Los cómplices son cooperadores no necesarios que participan en el hecho delictivo con actos anteriores o simultáneos a que éste se produzca. La complicidad se trata de una cooperación no necesaria que requiere la concurrencia de dos elementos fundamentales: por una parte ha de haber un concierto de voluntades o previo acuerdo, coetáneo, inicial o sobrevenido a la acción, junto con la plena conciencia de la ilicitud del acto así como la voluntad de participar contribuyendo a la consecución de dicho acto. Por otra parte, se precisa la aportación de actos anteriores o simultáneos de carácter auxiliar lo que supone la aportación del esfuerzo del cómplice, esto es, un acto de ejecución, aunque
accesorio, periférico, secundario o de simple ayuda.
