En el caso de las Comunidades Autónomas uniprovinciales y la foral de Navarra no hay Diputaciones Provinciales porque las competencias, medios y recursos de la Diputación son asumidas por la propia Comunidad Autónoma. Este traspaso de competencias se produjo de acuerdo con la Ley 12/1983, de 14 de octubre, del Proceso Autonómico, cuyo artículo 9.1 especifica que «en las Comunidades Autónomas uniprovinciales que se constituyan, la Diputación Provincial quedará integrada en ellas con los siguientes efectos: a) Una vez constituidos los órganos de representación y Gobierno de la Comunidad Autónoma o en el momento que establezcan los respectivos Estatutos, quedarán disueltos de pleno derecho los órganos políticos de la Diputación. b) La Administración provincial quedará totalmente integrada en la Administración autonómica. c) La Comunidad Autónoma, además de las competencias que le correspondan según su Estatuto, asumirá la plenitud de las competencias y de los recursos que en el régimen común correspondan a la Diputación Provincial. d) La Comunidad Autónoma se subrogará en las relaciones jurídicas que deriven de las actividades anteriores de la Diputación Provincial».
