La Disposición Final de la Constitución habla del «boletín oficial del Estado» así, en minúsculas. Esta grafía es deliberada ya que se procuró no bautizar con un nombre específico a la gaceta o diario encargado de la publicación oficial de las leyes. Es curioso observar que muchas ediciones de la Constitución corrigen su dicción y se refieren al «Boletín Oficial del Estado», contradiciendo frontalmente la voluntad del constituyente.
