La piedra angular del proceso conocido como transición política española fue una ley con carácter de Ley fundamental: la Ley para la Reforma Política (Ley 1/1977 de 4 de enero), aprobada el 18 de noviembre de 1976 por las Cortes Generales y sometida al referéndum el 15 de diciembre de 1976, con una participación del 77% del censo y un 80% de votos a favor. La nueva norma establecía el concepto de soberanía popular como derecho político igual para todo los mayores de 21 años (que era en ese momento la mayoría de edad legal), procedía a crear el sistema bicameral del Congreso de los Diputados y Senado, con un mandato de cuatro años y cuyos miembros serían elegidos por sufragio universal libre, directo y secreto, a excepción de una quinta parte de los senadores que eran designados directamente por el Rey, y sobre autorizaba expresamente al Gobierno o al Congreso de los Diputados así elegido a iniciar una reforma constitucional que modificara la legislación vigente en España hasta ese momento, las Leyes Fundamentales del Reino, de carácter autoritario, para acabar con la entrada en vigor de una Constitución, que convirtieron al país en un Estado social y democrático de Derecho.
