Tras la Revolución de 1842 el conservador Bravo Murillo, Presidente del Consejo de Ministros durante la fase ultraconservadora de la Década Moderada elaboró un proyecto constitucional en 1852 cuyo objetivo era volver a una normativa absolutista más propia del Antiguo Régimen o del Estatuto Real de 1834, sin embargo, la oposición a este proyecto constitucional fue de tal naturaleza que no prosperó.
