Policía en la Sociedad Democrática
Clasificación de los modelos policiales efectuada por Torrente y otros autores.
A) Tradicional. (hasta principios del siglo XX)
Se remonta a las primeras expresiones organizativas que evolucionaron inercialmente hasta las primeras décadas del siglo XX sin grandes transformaciones. Son prolongaciones políticas dominantes en las que impera el interés del poder contingente que se impone sobre las leyes. La formas de reclutamiento son anómalas, poseen autonomía y márgenes de ilicitud amplios y en ellos prosperan las expresiones de conspiración que facilitan el ascenso jerárquico y el acceso fluido a fuentes de recaudación y enriquecimiento.
B) Racional-burocrático. (Desde los años 50 del siglo XX)
Es un subproducto de los proceso de urbanización y complejización social. El desarrollo policial, en este caso, está marcado por la incorporación de recursos tecnológicos, sistemas de comunicación y por la innovación de mecanismos de gerencia y administración. Se trata de sustituir las decisiones políticas por criterios racionales basados en una mayor especialización, personal, dedicación y centralización de la organización. Este modelo policial incentiva el cumplimiento de la ley más que el mantenimiento del orden, racionalizando, al mismo tiempo, los procedimientos y el funcionamiento interno en aras de la legalidad. Por ello, su fuerte tendencia a aplicar la ley permite procesar eficazmente los delitos que detecta, pero no está orientado a prevenir la delincuencia, y por lo tanto, en este sentido, la policía es una organización con orientación reactiva y no proactiva. Debido a la necesidad de obtener y mostrar resultados, este modelo se apoya en:
- las estadísticas,
- el comportamiento estandarizado de su personal,
- en la medición de la reacción y rendimiento, y
- en un fuerte sentido de la disciplina.
Las relaciones de este tipo de policía con la sociedad son distantes.
C) Profesional. (Desde los años 60 del siglo XX)
Caracterizado en la década de los años 60, se basa en la autonomía profesional para la toma de decisiones, y consecuentemente, el centro de gravedad del modelo y su eficacia reposa en el reclutamiento, selección y formación de agentes.
Este modelo apela al uso extendido del «juicio policial» como sinónimo de profesionalismo. Como toda profesión, entra en conflicto con otras profesiones competitivas y su autonomía produce conflictos con su «definición de la autoridad judicial y su dependencia del poder político». El estatus profesional que reclama este modelo exige de la institución el mantenimiento de un elevado rango de legitimidad, razón por la cual prioriza su relación con estratos sociales medios y altos, descuidando los problemas críticos de la población pobre y marginal.
D) Comunitario. (desde los años 80 del siglo XX)
Es considerada un nuevo paradigma de la seguridad pública e implica una revisión profunda de algunas de las antiguas concepciones en la materia. Como características principales de este modelo tenemos:
- Es una filosofía y una estrategia organizacional.
- Compromiso con el fortalecimiento de la comunidad.
- Policía descentralizada y personalizada.
- Solución proactiva de problemas inmediata y de largo plazo.
- Ética, legalidad, responsabilidad y confianza.
- Ampliación de tareas policiales, como la mediación, prevención proactiva de delitos, etc.
- Creatividad y apoyo a partir de las características locales.
