La libertad individual de sindicación tiene dos manifestaciones; a saber: una positiva que conduce a la elección de un sindicato entre los ya existentes o la posible fundación de otro sindicato: otra negativa, que conduce a la no sindicación o la no afiliación a ningún sindicato. La libertad negativa de sindicación ha formado parte del contenido clásico de la liberta sindical, pero hay que decir también que los sindicalistas militantes la rechazan, pues entienden que el «no afiliado» rompe la solidaridad obrera. Es más, cuando el sindicato logra un beneficio para todos los trabajadores, se entiende por los sindicalistas que el «no sindicato» participa de unos logros que para él son gratuitos.
