Para que exista un Estado se requiere que coexistan una población o elementos personal del Estado, un territorio sobre el que el Estado ejercerá su poder y además un conjunto de normas de conducta obligatorias establecidas o autorizadas por el Estado mismo y respaldadas, por su poder. No es imprescindible una separación o distribución específica de poderes que condicione la existencia del Estado y tampoco un reconocimiento internacional explícito.
