Se consideran «agresiones de bagatela» aquéllas agresiones de entidad menor que no se pueden encuadrar como acometimiento típico del delito de atentado, así un simple empujón o un manotazo a un agente. Son conductas agresivas que no revisten una especial entidad y en la mayoría de las ocasiones obedecen a una finalidad distinta a la de atentar propiamente dicha y que persiguen fines como resistirse o eludir la acción del agente.
