El presente supuesto se ajusta al tipo básico de apropiación indebida que se contiene en el art. 252.1 del Código Penal el cual dispone que «serán castigados con las penas del artículo 249 o, en su caso, del artículo 250, salvo que ya estuvieran castigados con una pena más grave en otro precepto de este Código, los que, en perjuicio de otro, se apropiaren para sí o para un tercero, de dinero, efectos, valores o cualquier otra cosa mueble, que hubieran recibido en depósito, comisión, o custodia, o que les hubieran sido confiados en virtud de cualquier otro título que produzca la obligación de entregarlos o devolverlos, o negaren haberlos recibido». El delito surge desde el momento en que la obligación de devolver el dinero se quebranta y el agente dispone de la cosa como propia rompiendo la confianza o lealtad en él depositada. No se trata de una estafa porque no hubo un engaño previo para perjudicar a la víctima ni tampoco un hurto porque la agencia de viajes está ya en posesión del dinero apropiado.
