La inelegibilidad impide ser candidato al ocupar ciertos cargos, desempeñar determinadas profesiones o hallarse en algunas situaciones personales específicas, siendo por ello un impedimento insubsanable sin posibilidad de convalidación a posteriori. Así, la inelegibilidad pretende que no se planteen ciertas situaciones que podrían derivar en una discriminación en el proceso electoral, procurando garantizar el libre ejercicio del sufragio activo, eliminando posibles coacciones o intimidaciones que determinadas posiciones «dominantes» de los candidatos conllevarían, asegurando al mismo tiempo la igualdad de condiciones de los elegibles.
