Consideramos la delincuencia juvenil como un grave problema que nos afecta a todos, ya que una de las máximas de la sociedad debería ser proteger a los jóvenes de ser tanto víctimas como victimarios.
La tasa de infracción de menores es muy alta: el 80% de los adolescentes ha cometido al menos un acto delictivo en su vida (de leves a graves).
En la búsqueda de razones explicativas del fenómeno, se han asociado diferentes actores a la conducta delictiva, tanto personales (como la impulsividad), como factores relacionados con la escuela, la familia o los amigos.
En literatura previa se sugiere que los jóvenes menores de edad condenados por delitos penales, presentan problemas de socialización, déficits de inteligencia emocional y estrategias de afrontamiento inadecuadas.
