Los tribunales de honor estaban formados por «pares» o «iguales», es decir, por los compañeros de profesión de la persona acusada, concretamente por siete miembros que debían pertenecer a la misma clase y categoría que el enjuiciado, representado este aspecto una violación del derecho al juez natural, es decir, al juez ordinario predeterminado por la Ley.
